MANIFESTACIONES TEMORANAS DEL AUTISMO
MANIFESTACIONES TEMPRANAS DEL AUTISMO
Recientemente
hemos revisado la mayor parte de los estudios que se han realizado con respecto
a la génesis del trastorno. Aunque dichos trabajos han utilizado metodologías
heterogéneas de investigación, las estrategias que se han aplicado han sido las
siguientes: – Análisis de la información retrospectiva proporcionada por los
padres a través de distintas fuentes. – Análisis de grabaciones de vídeos
familiares que se han realizado en distintas situaciones. – Evaluación clínica
en el momento del diagnóstico. – Validación de algunos instrumentos
específicos. – Estudios de seguimiento bien de algunos niños con TEA, bien de
niños de alto riesgo.
De forma
didáctica y para hacer más comprensibles los resultados obtenidos en los
distintos estudios, éstos se han organizado en forma de respuesta a las
preguntas que se ofrecen a continuación.
¿A qué edad se
observan los primeros síntomas?
Los padres
son siempre los primeros en observar la aparición de los síntomas. Aunque
existe una enorme variabilidad que se extiende entre los 6 meses y los 3 años y
medio, la mayor parte de los padres los observan entre el año y medio y los 2
años. En los niños que presentan retraso mental, los primeros síntomas se
observan antes y presentan características diferentes. En el momento actual, a
tenor de los estudios revisados, es difícil detectar u observar síntomas antes
del año.
¿Cuáles son los
primeros síntomas?
Factores de
índole social, interpersonal e intersubjetiva constituyen los primeros y más
tempranos síntomas. Las habilidades de atención conjunta como el contacto
ocular, mirar a la cara, mostrar objetos, señalar, respuesta de orientación al
nombre, etc., y, en general, los fallos y alteraciones en la orientación hacia
estímulos de naturaleza social son marcadores importantes que se deben tener en
cuenta. Con menor frecuencia se han señalado aspectos relacionados con la
presencia de anomalías sensoriales y perceptivas (por ejemplo, menor capacidad
de control inhibitorio y dificultades con el cambio de foco atencional: se
centran en objetos o partes de objetos durante períodos más prolongados de
tiempo).
¿Hasta qué punto es
exacta y objetiva la información retrospectiva que proporcionan los padres?
Del
análisis de los resultados no puede deducirse que la información que
proporcionan los padres sea inexacta o poco objetiva.
¿Cómo se presenta el
trastorno y cuál es su curso evolutivo?
Se han
descrito distintos tipos de presentación y de trayectoria evolutiva. Sin
embargo, la primera y más frecuente es de tipo regresivo, en la que los niños
experimentan –y es posible identificar– un período normal de desarrollo hasta
el final del primer año o primer año y medio. También se describe un tipo
progresivo y un tipo fluctuante.
¿Puede establecerse
alguna relación entre el momento de la presentación y la evolución y el
pronóstico posterior?
No puede
establecerse una relación clara y consistente entre el momento de la
presentación del trastorno y el pronóstico y la evolución posterior. Tampoco es
clara la relación entre la edad de presentación y la gravedad de los síntomas.
¿Cuáles son los
aspectos diferenciales cuando se compara el trastorno autista con controles
normales?
Las
diferencias con los niños normales comienzan a observarse con claridad desde el
año y medio en adelante. Se detectan diferencias en el período sensoriomotor,
que son especialmente notables de los 31 a los 42 meses, momento en que los
niños normales emplean mucho tiempo en la utilización de nuevos fines con
nuevos medios, mientras que los autistas emplean más tiempo en la realización
de las mismas acciones. En el trastorno autista se observan más fallos en las
tareas de orientación, y el fracaso es mayor en los estímulos sociales. También
se encuentran diferencias en el temperamento y en el lenguaje receptivo y
expresivo.
¿Y cuándo se compara
con otros trastornos?
El autismo
se asocia con menor retraso motor y con menor grado de alteración médica y
neurológica cuando se compara con niños con retraso mental. Los casos de
trastorno desintegrativo presentan incluso una mayor afectación que aquellos
con autismo sin lenguaje. Comparados con los niños con síndrome de X frágil
(sin autismo), los autistas presentan un perfil desigual y una afectación más
grave en los dominios sociales y de comunicación. Las estereotipias, el
aislamiento y el contacto ocular son algunos de los síntomas más diferenciales
en relación con los niños con trastornos del lenguaje.
¿Qué implicaciones
pueden derivarse en relación con el diagnóstico?
Los
comportamientos encontrados coinciden con las categorías diagnósticas. El
diagnóstico a una edad temprana puede ser preciso, aunque los criterios se
deberían adaptar para recoger formulaciones que tengan en cuenta las
particularidades de los primeros meses de vida. La estabilidad es alta y mayor
en el autismo que en los trastornos graves del desarrollo no especificados.
Dicha estabilidad se da entre los 2 y los 3 años en la mayor parte de los
casos, aunque se produce una mayor diferenciación diagnóstica a los 3 años.
¿Con qué explicaciones
psicológicas pueden relacionarse las manifestaciones tempranas del trastorno
autista?
Se
proporciona apoyo a las explicaciones psicológicas que ponen el énfasis en que
lo que se ve afectada es la constitución de las competencias sociales e
interpersonales –y, más específicamente, intersubjetivas–, características del
desarrollo humano normal, que son manifiestamente observables a partir del
segundo semestre –en especial en el cuarto trimestre– de vida.


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