DETENCIÓN TEMPRANA DEL TRASTORNO AUTISTA
DETECCIÓN TEMPRANA DEL TRASTORNO AUTISTA
En los
últimos años se han desarrollado algunos instrumentos que se han mostrado
sensibles y específicos para la detección del trastorno en los controles
pediátricos realizados en torno a los 18-24 meses. Ése es el caso del CHAT y el
M-CHAT, en especial este último, que ha mostrado niveles más que aceptables de
sensibilidad y especificidad. Muy recientemente ha visto la luz, precisamente
en esta revista, una guía de buenas prácticas para la detección temprana de los
trastornos de espectro autista elaborada por el Grupo de Estudio de los
Trastornos del Espectro Autista del Instituto de Salud Carlos III . Los instrumentos
como los que se han señalado ofrecen como principales y más precoces elementos
o ítems de alarma aspectos relacionados con la interacción social y
comunicativa con las personas y con la emergencia de funciones psicológicas muy
relevantes en el proceso de humanización (las habilidades de atención conjunta,
la intersubjetividad secundaria, el lenguaje, el inicio de la actividad
simbólica, la imitación, etc.), por lo que, en definitiva, se afianza y
consolida el planteamiento inicial esbozado por Kanner, el cual definió el
autismo como una perturbación del contacto afectivo. Merecen especial atención
los intentos de delimitar, con mayor precisión, los desarrollos
socioemocionales y comunicativos más tempranos, aquellos que en el desarrollo
normal están perfectamente adquiridos en el final del tercer trimestre o a
comienzos del último trimestre del primer año de vida. Son aspectos
relacionados con el temperamento, la labilidad emocional, los procesos de
vinculación y apego, la reacción ante extraños, la interacción diádica, las
características del lloro y su comprensión, la reactividad emocional (p. ej.,
la frecuentemente descrita ‘pasividad’), los elementos comunicativos precoces
como los balbuceos o similares y, en general, la conexión afectiva. También
pueden resultar muy relevantes otros aspectos precoces del desarrollo que se
relacionan con la imitación y la atención. Con seguridad, en la medida en que
podamos sistematizar la investigación dirigida a esos elementos más precoces
garantizaremos una detección aún más temprana de los TEA y mejoraremos de forma
más cualificada su pronóstico y evolución.


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